Robert Maitand, un arquitecto de treinta y cinco años de edad, sufre un accidente con su flamente Jaguar en una de las autopistas de Londres. Inexplicablemente, una serie de situaciones imprevisibles lo hacen quedar varado en la isla de tránsito en la que ha caído, extensión de cemento ubicada bajo los carriles de la autovía. Dadas la peculiar ubicación del sitio y el alto índice de tránsito por sobre las autopistas superiores, pocos pueden verlo y nadie se detiene a recogerlo. Tal situación lo deja a Maitand en el papel de un nuevo Robinson Crusoe de la ciudad, quién no cuenta más que con los recursos del averiado automóvil y su propia fortaleza personal para escapar de allí. En tanto se suceden los días y trata de sobrevivir a toda costa, comienza a entender los motivos ambiguos que, de alguna manera, lo han conducido a ese paisaje de cemento, imagen y escenario de su propia alienación.jueves, 17 de enero de 2008
La isla de cemento. J. C. BALLARD
Robert Maitand, un arquitecto de treinta y cinco años de edad, sufre un accidente con su flamente Jaguar en una de las autopistas de Londres. Inexplicablemente, una serie de situaciones imprevisibles lo hacen quedar varado en la isla de tránsito en la que ha caído, extensión de cemento ubicada bajo los carriles de la autovía. Dadas la peculiar ubicación del sitio y el alto índice de tránsito por sobre las autopistas superiores, pocos pueden verlo y nadie se detiene a recogerlo. Tal situación lo deja a Maitand en el papel de un nuevo Robinson Crusoe de la ciudad, quién no cuenta más que con los recursos del averiado automóvil y su propia fortaleza personal para escapar de allí. En tanto se suceden los días y trata de sobrevivir a toda costa, comienza a entender los motivos ambiguos que, de alguna manera, lo han conducido a ese paisaje de cemento, imagen y escenario de su propia alienación.
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